"Dime que tipo de ropa te pones y te diré quién eres", diría una versión libre del famoso rezo popular. Para nadie es un misterio que desde que la humanidad decidió adoptar el vestido, ha existido un diferencial entre lo mejor y lo peor.
Pero en sí ¿qué es la ropa? Una composición de telas, materiales, colores, tecnologías, formas, diseños. Sin embargo, no todas son las mismas materias primas, ni todo tiene el mismo diseño. Por lo menos no es así en el mundo capitalista.
Así las cosas, la composición que hace Armani o la que hace Carolina Herrera no es la misma que pueda hacer el diseñador de Pronto o de LecLee. Hay algo en las composiciones de cada uno que le da un valor agregado y que en últimas redunda en el conceptor que se tenga sobre una prenda.
Puede decirse, en primera instancia, que la calidad y el diseño son los principales constituyentes del concepto "marca" en el mundo de la moda. Sin embargo si se piensa de esta manera se está dejando de lado otro componente vital para la construcción de una marca: la tradición.
"La marca" es ante todo un nombre que engloba un grupo de telas cosidas de cierta manera, pero hablar de una "marca" es posible sólo en virtud de que hay un conjunto de características que dicha marca engloba.
Los pantalones o las camisas que hace "Diesel" no son las mismas que hace "Arturo Calle". Además, el concepto que se tiene sobre las prendas que hace el primero no es el mismo que con las prendas que hace el segundo. Una prenda Diesel será mejor valorada que la de Arturo Calle en virtud de la tradición de la que anteriormente se hablaba.
Ahora bien, cabe preguntarse: ¿Estos principios enunciados son universales?¿Así de tajante es la realidad? Las respuestas serán publicadas en una próxima entrada cuyo centro será el valor social de las marcas.
viernes, 26 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario