Un apellido es un sustantivo que nos ayuda a diferenciarnos. Así, todas las personas llamadas "Andrés" se pueden identificar como singulares en tanto tienen un apellido particular. Andrés Pérez no es el mismo Andrés González.
Un apellido no es más que una combinatoria aleatoria de letras. Es una palabra cualquiera. Pero históricamente el apellido ha sido utilizado para dar cuenta de linajes, personajes y acontecimientos famosos.
Ahora bien, un apellido en primera instancia no es otra cosa sino un contenido que da cuenta de un linaje, de una familia, de una tradición. Se dice que fue en la edad media donde los apellidos cobraron su importancia en virtud del nacimiento de la heráldica, conocimiento que se encarga de rastrear la historia de los apellidos, su origen.Más allá de la historia de los apellidos interesa para este análisis transmedial, las implicaciones que estos tienen.
Así como el nombre, un apellido traza cierto territorio para los cuerpos. De una u otra manera no es lo mismo nacer bajo el apellido "Santo Domingo, Santos, etc" que con otro "Pérez, Díaz". No se trata de que unos valgan menos que los demás. Ni más faltaba. Se trata de que estos apellidos dan cuenta de un cierto tipo de condiciones inherentes a las personas que los llevan. En ese sentido, en Colombia una persona con apellido "Santo Domingo" o "de Francisco" con toda seguridad será alguien de una elevada posición social, compartirá en ciertos círculos y hará ciertras cosas de su vida en virtud de sus recursos.
Se trata, pues, de que un apellido es un texto que establece un diferencial. Estratifica ciertos cuerpos en relación con otros desde distintos aspectos.
viernes, 26 de octubre de 2007
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